Enseñanzas - Carlos Narváez

El tiempo y la verdad

Cuando San Pedro hablaba con Jesús y le dijo: “señor, ¿puedes decirme cuanto tiempo dura un día de Dios?”, entonces, lo que le dijo nuestro hermano Jesús: ”un día de Dios, son 1,000 años nuestros”, lo que entendió Pedro es de que donde estaban viviendo no era el reino, sin embargo, reino es todo lo creado, porque todos están dentro de Dios, y nada puede salir de él, todo es un progreso constante, y lo que nuestro hermano Jesús manifestó, eso está en relación solo de una civilización ya que hay civilizaciones, donde los hermanos y hermanas, si hablamos en equivalencia un día de ellos, puede equivaler a 25,000 años de la tierra o en una civilización, que es la contraparte de esta galaxia, donde solo moran ángeles, un día de ellos, equivale a cien mil millones de la tierra, de tal manera, que lo que nuestro hermano Einstein tiempo atrás expreso, el tiempo es relativo, en ese momento fue Dios a través de él.

Aquí en este sistema solar, un día de la tierra, que son 24 horas de este mundo más un año, está compuesto por 365 días y los tiempos que los seres humanos, han establecido en relación a este mundo, no guardan equivalencia con el tiempo de Marte, ni con el tiempo de Jupiter, ni con el tiempo de los otros planetas, que forman parte de este sistema solar.

En lo que respecta, entonces, al tiempo, es relativo, los hermanos y hermanas, cuando aman, vibran en una forma muy diferente, vuestros cuerpos se van sutilizando y cuando mueran, esa materia, más sutil, se incorporará a la cimiente de materia, que tú llevas desde que lograste la individualización como ser humano, y cuando formes tu cuerpo físico, en una nueva encarnación donde quiera que te encuentres, tú materia será más sutil, en consecuencia, los dones que son la herencia que Dios te ha dado, los podrás expresar con mayor facilidad, sin tanto obstáculo que te pueda generar un cuerpo, con una vibración densa, que ocurre con los hermanos cuando reciben hereditariamente cuerpos densos, entonces, si los hermanos tienen la herencia hablamos, de los dones, y están activos, está materia puede ejercer cierta resistencia, para que el hermano los pueda expresar con más pureza.

En lo que respecta, entonces, a como sutilizar la materia, el camino es el mismo para todos, es el amor, cuando oras amas, cuando tú procuras que tus hermanos entiendan el daño que se hacen en los caminos que escogen, estás derramando amor, cuando tú perdonas estás derramando amor, cuando tus pensamientos son de bien estás derramando amor, cuando le pides a Dios que bendiga tus alimentos y los de todos estás derramando amor, cuando ofreces tu trabajo a Dios para la gloria de él, por amor a él y para la salvación de tus hermanos y hermanas que no conoces, estás derramando amor, de muchas formas puedes derramar amor, si tú viajas en un vehículo y ves que alguna de tus hermanas o hermanos están más cansados que tú y les cedes el asiento, estás derramando amor, son muchos los caminos, sin embargo, aquello que te gustaría que hagan contigo, hazlo con los demás, porque eso es amor, cuando Jesús expresó: “pasará el cielo y la tierra y mis palabras no pasarán”, nuestro Padre le había dicho a nuestro hermano Jesús: “hijo, lo que yo anunció a través de ti, lo anuncio a través de mis hijos e hijas ángeles en el cosmos, porque mis palabras, hijo, no pasan”, entonces le dijo: “le dirás a mis hijos, el cielo y la tierra pasará, pero mis palabras no”, eso lo expresó y eso significa que en un futuro, cuando esta galaxia no exista, sus palabras tendrán la misma vigencia, en el cosmos.