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Hermes Trimegistro: Las Obsesiones

Hermanos estoy en esta reunión transmitiendo este mensaje a través de Carlos. Me siento feliz de participar de esta reunión.

El mensaje que compartí con ustedes y que mucho tiempo atrás lo expresé para mis discípulos y muchos de ellos alcanzaron la angelitud. Ustedes pueden hacer esa diferencia ya que Dios es justo y le da a cada quien por sus obras. Voy a tratar el caso de las obsesiones ¿Qué significan las obsesiones?

Los pensamientos recurrentes que se te presentan y que tú quisieras no tenerlos. Estas obsesiones representan también conductas repetidas en los seres humanos que desencadenan karma para ellos, para ellas. Y el karma, en este caso es el sufrimiento que tendrán que encontrar en una vida futura. De tal manera que los pensamientos obsesivos, las conductas no deseadas, tienen una causa. Esta causa la genera el mismo ser humano. Entonces, al generar el mismo ser humano esta causa en su comportamiento, en su reacción para con los demás, ¿cómo es que debe proceder?

Yo en aquel tiempo les decía a mis discípulos: "Imagina que tú tienes frente a ti, a aquello que te condiciona en tu comportamiento. Imagina que está frente a ti, aquello que tú creaste y que te hace reaccionar con irascibilidad. Que te hace reaccionar con egoísmo, con malicia, y con todo aquello que tú no quieres en tu vida. Más debes imaginarlo frente a ti. Si deseas puedes imaginarte como si una parte tuya, estuviera frente a ti y trata de verlo lo más real posible. Más al ver este ser que es una prolongación tuya y al entender que aquí está concentrado aquello que tú no quieres en tu vida. Entonces, lo que debes hacer es dirigirte a éstas creaciones que eres tú mismo porque están en ti. Háblales y diles con firmeza: ‘yo te cree y así como yo te he creado yo tengo el poder para que tú ya no ejerzas más influencias sobre mí. Para que tú ya no desencadenes la ira, la maledicencia, la intolerancia, la falta de apetito, el temor. Yo te di la vida, sin embargo no es que te voy a destruir. Más, si como yo te he creado ahora te transformo en amor’”.

Y les dije a mis discípulos: "Mirándose ustedes reflejados y con los defectos que ya no tienen. Y con las conductas repetidas que ya no quieren. Al expresarse así sobre vuestra creación”. Les dije: “Una vez que lo hayas expresado verbalmente o mentalmente tú mismo te quedarás observando tu creación como si estuviera frente a ti. Hasta que sientas en tu interior que esa creación se ha transformado en amor. Si es que tú sientes en tu interior que aún no se ha producido esa transformación, volverás a hacerlo una vez y otra vez. Hasta que lo que tú creaste se haya transformado en amor”.

Un discípulo me preguntó: "¿Por qué tiene que ser transformado en amor?” Y yo le dije: "Tiene que ser transformado en amor. Porque el amor es la fuerza que va a permitir que tu creación ya no te condicione al comportamiento y a la reacción que tú no quieres”. Entonces el discípulo me dijo: "Trato de verme a mí, sin embargo no puedo imaginarme frente a mí”. Y le dije a él y a los que me escuchaban: "¿Nunca has visto tu imagen reflejada?” Y él me dijo: "Si”, “si has visto tu imagen reflejada entonces utiliza tu memoria y luego imagina tu reflejo frente a ti. Es en tu reflejo que tienes que ver todo aquello que tú no quieres”.

Otro discípulo me pregunto: "¿Cómo es que yo al hablarle a mi reflejo y a las creaciones que he hecho. Éstas solo por decirles que ya no las quiero y que se van a transformar en amor. Deben transformarse solo porque yo lo digo?” Y yo les dije: "¿Quién creo estas? Estas fueron creadas por ti, no hay otro responsable. Y si tú las creaste entonces tú, tienes el poder de que estas ya no te afecten más en tu vida. Sin embargo, el discípulo sincero avanza rápido en el camino. El discípulo que no quiere liberarse entonces verá este tipo de conductas, este tipo de comportamientos y reacciones repetirse una y otra vez a través del tiempo”.

Los discípulos me dijeron: "Maestro, pondremos en práctica tu enseñanza”. Y es así que luego de veinte (20) días me comenzaron a decir los discípulos. Uno de ellos me dijo: "Maestro, he notado que ya no tengo el deseo de increpar a los demás. De pretender de que me escuchen y me obedezcan. He observado que ya no reacciono mal cuando alguien no quiere hacer lo que le pido. También he descubierto que ahora, cuando ingiero los alimentos le encuentro sabor a la comida y ya no siento asco cuando como. También he descubierto que por donde voy, el temor que antes me acompañaba constante y continuamente ha desaparecido”. Y así los discípulos me fueron anunciando todos los cambios que ellos experimentaron consigo mismos.

Y yo les dije: "El progreso, es una puerta que está abierta para todos y si tú decides transitar por ese sendero lo encontrarás y avanzarás todo cuanto tú quieras avanzar. Más recuerda, no debes de imponer a otros lo que tú logras con tu esfuerzo. Más has de pedir siempre a la fuente de toda vida, que te permita a ti transformarte. Mirándolo a él, reconociéndote que eres parte de él y que estás dentro de todos tus hermanos y hermanas y en toda la creación. Porque ese es el destino para nosotros, ya que de él venimos y a él vamos”.

Esto se los anuncié a mis discípulos y ahora lo comparto con ustedes, ámense, ese es el camino, amén.
Gracias Padre por tanta luz, por tanta luz y perfección, por tanto amor.

¿Quién creó la ira? ¿Quién creo la envidia? Cada uno y cada uno tiene aquello que ha creado, y para que ya no esté contigo, este es un camino que Dios te muestra para que tu vida se transforme, ponlo en práctica, si así deseas.