Enseñanzas - Otros

José Olivera Gianfelici, La Psicografía

Hermanos, hermanas soy José Olivera Gianfelici. Estoy agradecido a nuestro Padre que me permita orientarlos y compartir con ustedes lo que yo viví en la tierra.

Cuando mi padre murió tenía mucha tristeza. Yo pensé que tal vez me podría comunicar con él. Esto cuando leí un libro. “El libro de los Espíritus” de Allan Kardec. Y yo dije: "¿Por qué yo no?” Y luego leí “El libro de los Médiums”. Y en éste libro de los médiums de Allan Kardec, enseñaban como desarrollar la pictografía. Me compré un cuaderno, oré y le dije a Dios: "Dios mío yo te pido me permitas hablar con mi padre que ha fallecido, concédeme señor hablar con él”.

Tomé un lapicero con mi mano derecha y lo suspendí sobre el papel. No apoye mi brazo y luego comencé a sentir que guiaban mi brazo, mi mano y al principio hacía rayas, círculos, trazos, pero yo sentía que no era yo.

Carlos me dijo, porque lo conocí a través de nuestra hermana Isabel Bertini, que ya desencarnó hace tiempo atrás y ella me dijo: "Te voy a presentar a un angelito, que está en la tierra para hacer el bien. Que tiene el poder para curar a los enfermos. Él camina con Jesús, él es un ángel y tiene alitas y yo lo he visto y somos afortunados de tener cerca de nosotros a un ángel que Dios ha enviado a la tierra”. Y yo le dije: "Isabel, me tienes que presentar a Carlos. Yo quiero volver a escuchar, quiero poder conversar con los demás normalmente”. Y ella me dijo: "Seguro que te va a curar”. Y lo encontré en la casa de Isabel, y lo invité para que me visite en mi casa y me visitó. Así empezó nuestra amistad y trabajamos juntos en la “Misión de amor y luz de Jesús misericordioso”.

Y le dije a Carlos cuando fue a verme: "Carlos mira lo que estoy haciendo”. Y él me dijo: "Pepe, seguro vas a comenzar a escribir con más claridad y vas a recibir mensajes. Jesús viene acá, pídele a él que te proteja, verás todo saldrá bien”.

Entonces cuando empezaba la comunicación llamaba a Jesús y le decía: "Señor, protégeme”. Y luego mi brazo se movía hasta que comencé a escribir frases coherentes y grande fue mi sorpresa cuando pregunté ¿Quién me ha dejado este mensaje? El mensaje era corto, decía: "No desistas Pepe, persevera, ya estás logrando plasmar el pensamiento que te transmitimos, esto es una comunicación”. Cuando dije: "¿Quién me ha transmitido este mensaje”. Me contestó: "Tu padre”.

Yo comencé a llorar, y así la comunicación se mantuvo hasta que luego comencé a hacer la pictografía con ángeles de Dios. Entre ellos: Carlos Alberto Duran a quien lo llamé maestro y él me dijo: "Hijo, te voy a guiar”.

Luego recibí después de un tiempo, la visita del espíritu santo que me entregó el don de la telepatía y conversé con Jesús, con la Virgen María, con el Espíritu santo, con arcángeles y ángeles y con hermanos ángeles de otras civilizaciones.

Jesús me dijo: "Carlos es un espíritu superior”. Y yo me pregunté: "¿Qué es un espíritu superior?”. Y Jesús me dijo: "Un espíritu superior sólo puede ser alguien que ya no tiene karma”. Y yo le dije: "Señor, alguien que no tiene karma es un ángel”. Y él me dijo: "Tú lo has dicho, está en la tierra enviado por Dios y no es casualidad”. Y me alegre y le dije: "Señor, ¿Puedo decir esto a todos?”. Y Jesús me dijo: "No, lo guardarás en reserva. En el futuro hasta él mismo lo expresará”.

Y yo le dije: "¿Por qué si es un ángel, él mismo no lo dice?”. Y el señor me dijo: "Porque él lo dirá en su tiempo y en su momento”. Entonces cuantas veces cuando oraba le decía a Dios: "Dios mío, por tu ángel que has enviado a la tierra, mi hermano Carlos, sana a mis hermanos enfermos acá reunidos”. Y Sor María Faustina me decía: "Aquel que pide la intersección de un ángel, recibe de Dios misericordia, Pepe, Dios ha derramado misericordia, sana está tu hermana o sano está tu hermano”, a quien atendía. Y se presentó el espíritu santo en una oportunidad que estaba atendiendo. Y el Espíritu Santo me dijo: "Hijo, has avanzado y estás muy cerca de la Angelitud. Sin embargo en un tiempo corto, Carlos se alejará y tú continuarás”. Y yo le dije: "Señor, que no se aleje, yo lo necesito”. Y el Señor me dijo: "Esta parte del camino hijo, has de transitarla más no estás solo”. Y él se alejó.

Luego entendí que me faltaba tan poco para la Angelitud. Que yo tenía que seguir el camino que estaba transitando. Hasta que el Espíritu Santo se me presentó nuevamente y me dijo: "Hijo, a partir de éste momento eres un ángel más de Dios". Y yo le dije: "Señor, gracias”. Gracias por lo que ahora me has concedido y yo creo”. Soy un ángel joven agradecido a Dios, Carlos es más que un ángel, él es casi un Arcángel, casi un Trono, casi una Potestad, casi un Serafín, casi un Querubín. Y si lo he anunciado es porque los ángeles así lo expresamos, le agradezco a Dios por tantas bendiciones y recuerden la puerta de la Angelitud es una puerta abierta para todos. Si derramas amor, te liberarás del karma que has creado. Ámense hermanos, la comunicación con vuestros seres queridos hay quien ya la ha tenido y las tendrás aquellos que aún no la han tenido. Sin embargo, no lo olviden Dios les ha dado una bendición muy grande. Ya que están liberándose rápidamente del karma aquellos hermanos y hermanas que están procediendo con amor. Amén.

Gracias Padre por tanta luz, por tanta luz y perfección, por tanto amor.