Enseñanzas - Carlos Narváez

La falta de amor desencadena la enfermedad en los seres humanos

¿Quiénes son los que están viviendo en este mundo?

Los seres que llegaron acá, procedieron contra sí mismos en sus vidas y esto ¿qué significa?, significa que ha habido un acto contrario al amor contra uno mismo, pero a través del amor, Dios te libera del error que tú has cometido.   Más es importante que tú en esto, porque si te quieres también sanar y quieres la oportunidad de poder avanzar y pasar a un plano de vibración mayor, pues descubrir el amor que también está dentro de ti y el amarte a ti misma, a ti mismo.

Entonces de repente en algún momento en esta vida, has tenido tú algún momento de angustia, de tristeza, de desesperación, algo que no te permitió luego controlar tu materia.   La materia es el cuerpo físico, entonces cuando se producen desequilibrios de esa naturaleza, de repente luego la persona piensa que el mejor camino es desaparecer, es dejar de existir, es morir, entonces cuando brota ese pensamiento o cuando alguien dice: “mejor sería ya no despertar”, que es lo mismo a querer morir, eso vendría a ser una falta de amor para con uno mismo.

Entonces, las enfermedades que brotan en los seres humanos, siempre se van a relacionar a la falta de amor que el ser tiene o para consigo mismo o para con el prójimo.

Entonces, si esta es la causa, por eso es que si bien es cierto Dios es perfecto, Dios es amor, Dios es paz, Dios es luz, Dios es bondad, Dios es misericordia, Dios es todo, pero como la falta de amor ha desencadenado la enfermedad en los seres humanos, tanto enfermedades mentales como enfermedades emocionales como enfermedades físicas, entonces es el amor que te permite, que se transmute aquello que tú has creado y que te permite entonces recuperar la salud, en el ámbito en que ha sido afectada.

De tal manera, que yo te voy a pedir que hagas una oración conmigo para que también ese amor que está latente en ti, te permita transmutar si Dios así concede, lo que tú has creado y es aquello que hasta el día de hoy, no te permite ni sanar, ni que se modifique aquello que te genera dolor y sufrimiento.   Porque los seres humanos, ¿cuándo es que se curan?, se curan cuando se perdonan.

Porque el juicio en realidad es un auto juicio.   Cuando tú vas al tribunal de Dios, ya que Dios está en cada uno de nosotros, entonces se produce un auto juicio.   En consecuencia si la falta de amor ha determinado tu sufrimiento, es el amor el que te permitirá que salgas del dolor, que salgas del sufrimiento.

Entonces debes buscar el amor dentro de ti, y entender que sólo amándote profundamente y amando a los demás, vas a lograr salir de esta situación en la cual tú mismo te has conducido.   ¿Por qué?, porque sencillamente no entendiste que el camino para la cura era el amor incondicional.   Dios nos ama a todos con un amor puro y perfecto, nos ama en forma incondicional y eso significa entonces, que esta fuente que está en cada uno de nosotros, está irradiando amor en forma constante y continua.

El haber tratado de detener esa fuente de emanación de amor que está en nosotros, ha hecho que los seres humanos pues no solamente cometan errores contra el amor, sino que también dejen de amarse así mismos.   Te dejas de amar a ti cuando no le das el descanso a tu cuerpo cuando lo necesita, te dejas de amar a ti cuando le privas a tu cuerpo aquello que necesita, te dejas de amar cuando te olvidas de que sólo puedes amar a otros si te amas a ti misma, si te amas a ti mismo, porque aquel que no se ama, difícilmente va a poder amar a los demás.   Porque cuando uno se ama así mismo, así misma, entonces uno está amando a Dios que está en cada uno de nosotros y amando a Dios que está en cada uno de nosotros, podemos amar a Dios que está en todos, en todas y en toda su creación.

Entonces por eso tienes que empezar mirándote a ti y amándote, y no mirar el error que de repente en algún momento tú expresas, porque los seres humanos se convierten en aquello en que piensan.   Y si tú piensas que eres egoísta, y si tú piensas que eres rencorosa, rencoroso, y si tú piensas que eres hiriente y si tú piensas que no sabes perdonar, pues en eso te conviertes.

De tal manera, que si tú le dices a Dios que te perdone, por haber creado una emanación muy distinta de lo que él es, y que irradias todo lo que es contrario al amor, porque el amor no es el egoísmo, porque el amor no es la envidia, porque el amor no es la ira, porque el amor no es la soberbia, porque el amor no es pensar mal de los demás, porque todo lo que es contrario al amor, es generarse el dolor y el sufrimiento, porque vibraciones de esa naturaleza no pueden generar felicidad, no pueden generar paz, no pueden generar salud, no pueden generar armonía.

En consecuencia, cada uno de ustedes si quiere encontrar realmente la curación, necesita mirando dentro de sí mismos, dentro de sí mismas, buscar esta fuente que es Dios en nosotros y que ama profundamente, en consecuencia encontrando esta fuente de amor, que está dentro de nosotros, amarnos.   Amarnos profundamente primero, porque si te comienzas a amar profundamente entonces vas a amar también profundamente a los demás.

De tal manera que los seres que viven en este mundo, es como si estuvieran hipnotizados, van por la vida sin encontrar realmente la puerta que muchas veces está frente así mismos y no quieren pasar por este umbral que les permitiría dejar de sufrir, que les permitiría despertar, que les permitiría salir de la situación de angustia, de dolor, de tristeza, de desengaño y tantas cosas que se han creado así mismos y se crean constantemente porque no quieren enfrentar la verdad.

¿Y cuál es esa verdad que no quieren enfrentar?, esa verdad que no quieren enfrentar es que no se han amado, esa verdad que no quieren enfrentar es que por no amarse, no saben cómo amar a los demás.   De tal manera, que no entienden cuál es el camino, por el cual deben ellos, ustedes transitar y es básicamente porque se resisten testarudamente a amarse.   Entonces la práctica del amor no es si no, el expresar no sólo mentalmente, emocionalmente y con todas nuestras fuerzas, el amor a esta fuente de la cual emanamos nosotros.

En consecuencia, aquellos que todavía se resisten a reconocer el error que cometieron por no amarse, muchas veces comienzan diciendo: “¡sí!, yo amo a Dios”.

Pero ¿cuándo es que comienzan realmente a curarse?, comienzan realmente a curarse cuando comienzan a amarse así mismos, porque cuando comienzan a amarse así mismos entienden cuál fue el error que cometieron.   Y en ese amor profundo a uno mismo, van a tener necesariamente que reconocer a Dios en los demás y reconociendo a Dios en los demás, entonces han pasado ese umbral que les quita la venda de los ojos y ya no comienzan a ver un mundo oscuro, sino comienzan a ver la verdad que es Dios en cada uno de nosotros y en toda su creación.

Entonces, puedes poner mil y un pretexto para no querer ver la verdad, pero el verla significa entonces decirle a Dios: “Padre, me equivoqué”.

Y si tú quieres liberarte del sufrimiento, entonces tienes que reconocer este error cometido por ti.   Y si lo has reconocido, como esta fuente es amor, y te amas a ti misma, a ti mismo, entonces ten la seguridad que el camino para la cura ya empezó en ti.   Es dando que recibimos, es amando que también entendemos que el amor hacia nosotros es fundamental.

No podría yo estar acá sino me amara a mí mismo, no podría procurar tu cura sino te amara a ti.   Entonces como me amo y te amo, en consecuencia, cuando vienes experimentas algo muy distinto en ti.   ¿Y qué estás buscando sino esto? que es el amarte y el amar a los demás, con la intensidad con la que esta fuente expresa el amor y esto te permite entonces no sólo liberarte del sufrimiento, sino aquellos que te ven, entienden que ese es el camino también para ellos.   De tal manera, que ya no continúes colocando vendas en tus ojos, sino habla con esta fuente y dile:

“Dios mío, yo te amo, pero sé que estás dentro de mí y el que no te haya encontrado, es porque debí primero reconocer el error, de que en algún momento hubo ausencia de amor de mí, para conmigo mismo; en consecuencia vino esta ceguera, que no me permitió encontrar el camino de regreso al hogar, que eres tú”.

De tal manera, que cuando miras tú dentro, estás mirando la verdad y amando profundamente a Dios dentro de ti, encontrarás que no son solamente apariencias, todo tipo de enfermedades, no importa el nombre que le hayan dado los médicos.   No interesa el nombre que le hayan dado los médicos.

Entonces, ¿dónde encuentras el valor para enfrentar esto en ti?, lo encuentras en Dios mismo, que está también dentro de ti.

Entonces, yo te voy a pedir que hagas una oración conmigo ¿para qué?, para que empieces este camino de cura, pero una cura profunda que significa pues ese reconciliarte con Dios en tu interior: es dando que recibimos, es perdonando que somos perdonados.   Y como cada juicio es un auto juicio, entonces tenemos que buscar esa reconciliación con Dios en nosotros mismos, no es difícil.   Ese camino que te conduce a la felicidad, siempre ha estado frente a ti, pero cuando el ser no lo encuentra, es porque ha colocado vendas una vez y otra vez, y otra vez, porque no ha querido reconocer esa ausencia de amor para con uno mismo.

Entonces, vas hacer esta oración conmigo.   Y recuerda que si has venido acá es porque estás buscando a Dios, y si estás buscando a Dios es porque te cansaste de sufrir.   Y si te cansaste de sufrir, es porque quieres ir por esa senda que te conduce a la felicidad, a la perfección, a la paz, al amor, a la luz, a todo lo bueno.   Entonces, ora conmigo:

“¡Dios mío!, yo creo que estás dentro de mí.

Perdóname Padre-Madre, porque tú expresas ambas polaridades.

Perdóname, por la ausencia de amor, que en algún momento o en muchos momentos expresé contra mí mismo.

Yo expreso la polaridad en la cual encarné. Para sanar, necesito reconciliarme contigo, que estás en mí.

Por eso quiero decirte: ¡que te amo!, a ti que estás en mí.

Y te pido que acrecientes mi amor, quiero amarte más, a cada momento, con la misma intensidad, que tú me amas,

Y todo lo que haya creado, en contrario, retíralo de mí y transfórmalo.

Y te pido esto, para todos tus hijos e hijas, dónde quiera que se encuentren, que están buscándote, y aún no te han encontrado dentro de sí mismos, dentro de sí mismas.

Te amo Padre, te amo Madre, y estás en mí, y a cada momento quiero amarte más.

Perdóname, por todos los momentos, en que no te amé.

Enséñame a amarte, como tú me amas, con un amor puro y perfecto.

De tal manera, que el amor transmute, todas las energías, que he mal calificado, en diversas áreas de mi vida.

Todo lo que he calificado, contrario al amor, en relación a mí mismo, ¡transmútalo!.

Todo lo que he creado, contrario al amor, a mi prójimo, ¡transmútalo!.

Todo lo que he creado, contrario al amor, a mi familia, ¡transmútalo!.

Todo lo que he creado, contrario al amor, a las personas que laboran conmigo, ¡transmútalo!.

Todo lo que he creado, contrario al amor, a los seres que viven en el planeta, donde he encarnado, ¡transmútalo!.

Todo lo que he creado, contrario al amor, a todo lo que emana de tu creación, ¡transmútalo!.

Todo lo que he creado, contrario al amor, al amor que debo expresar, ¡transmútalo!.

Todo lo que he creado, contrario al amor de pareja, ¡transmútalo!.

Todo lo que he creado, contrario al amor filial, ¡transmútalo!.

Todo lo que he creado, contrario al amor maternal, ¡transmútalo!.

Todo lo que he creado, contrario al amor paternal, ¡transmútalo!.

Todo lo que he creado, contrario al amor amical, ¡transmútalo!.

Todo lo que he creado, contrario al amor al reino animal, ¡transmútalo!.

Todo lo que he creado, contrario al reino mineral, ¡transmútalo!.

Todo lo que he creado, contrario al reino vegetal, ¡transmútalo!.

Todo lo que he creado, contra tus hijos e hijas, ¡transmútalo!.

Padre-Madre que eres Uno, sé que al pedirte, y te pido también por todos, para que hagas lo mismo, con cada uno, con cada una.

Padre, lo que me perdonas, yo me perdono.   Y yo te bendigo, y te pido me bendigas.

Y sé que orando así, me perdonarás. Y cada vez que tú me perdonas, yo me perdono.

Y acepto tu perdón, porque escojo, el camino que tú me muestras, y es amor.

Y cuando haya desenvuelto, mi noveno cuerpo, entonces Padre, seré un ángel, y escogeré el camino de la perfección, para que cuando así tú me concedas, llegue a ser un arcángel, y luego un trono, y luego una potestad, y luego un serafín, y luego un querubín, y luego un señor, y luego un señor de señores, y luego un señor de señores completo, y luego un regente, y luego un regente eterno, y todo Padre, lo que tú me concedas, porque lo que tú expresas, eso es.

¡Bendito seas!, ¡alabado seas!, ¡glorificado seas!, ¡honrado seas! por la eternidad.

Sólo hay un Dios, y Padre de todos. Eres amor.

Amén.

¿Crees que Dios te ha sanado?, sí te ha sanado.

 

Las veces que procedimos contra el amor a ti misma, a ti mismo

Pero ¿cuántas veces has procedido contra el amor a ti misma, a ti mismo?.   En consecuencia a veces nosotros comemos cosas que nuestro cuerpo nos dice: “¡no!”, pero son ricas.   Pero tenemos que sobreponernos a eso y cuidarlo.

En consecuencia, de repente por año nuevo estabas con tus familiares y todos celebraban con champagne, pero para tu cuerpo, eso no es una celebración es un tóxico y comienza pedir auxilio a los órganos, y el hígado comienza a trabajar para eliminar ese tóxico del cuerpo.   En consecuencia, es importante entonces que el alcohol no forme parte de nuestra vida.

¿Por qué?, porque el alcohólico orina la vitamina B1, B3, B6, B12, magnesio, litio, porque se está defendiendo y trata de expulsar del cuerpo no sólo el alcohol, al tratar de expulsar el alcohol está expulsando también lo que nuestro cuerpo necesita.   Así es que te estoy explicando cómo funciona esto.

Entonces, en lo que respecta a esto, no lo olvides.   Si tú te amas a ti misma, a ti mismo, entonces estás amando a Dios, ámalo profundamente.   Y en este amarte a ti, descubres el amor a los demás.   Así es que, cada vez que ores de esa forma, porque la oración más hermosa es la que brota de tu interior.   Si brota de tu interior, ten la seguridad que es Dios.

Pero pídele entonces, que te muestre la verdad.

Por eso es que todos los que han venido a la Tierra como instructores de esta raza, de la raza humana, ángeles de Dios, a un mundo con tanto atraso como éste, pues siempre han enseñado a meditar, a mirar a Dios dentro de cada uno de nosotros.   Entonces, mirándolo a él, lo que tenemos que hacer es amarlo profundamente.

Carlos Alberto Duran, en su libro, “Clases Astrales” del maestro Carlos Alberto Duran, él dice: “el amor es un estado mental, es un estado emocional del ser”.   Entonces, como es un estado mental y es un estado emocional y todo lo podemos junto a Dios, entonces dile con todas tus fuerzas: “enséñame a amarte tan profundamente como tú me amas”.

Ahora, en consecuencia, los seres humanos en algún momento han amado a alguien, al familiar, al amigo, a la amiga, de repente a la mascota, pero han amado, y lo que no tienen que olvidar es que es eso, lo que te va a salvar, el amor.

Pero tiene que ser un amor primero a Dios que está en ti, un amor como consecuencia a Dios que está en cada uno de sus hijos e hijas, un amor a Dios que está en toda su creación y pide que te perdone, por todas las veces que calificaste mal la energía, que emanando de Dios, pues la calificaste de una forma errada.

Hay muchos de ustedes acá que también han fumado y cuando tú haces que el humo del cigarro entre a tus pulmones, tu cuerpo está recibiendo un tóxico, hasta amoníaco se desprende cuando se fuma.   Entonces, el cuerpo ¿qué hace?, lucha.   Por eso cuando a una persona no fumadora le das dos gramitos o tres gramos de nicotina lo puedes matar.   Porque su cuerpo no está preparado, porque cuando la persona que fuma, va fumando siempre de menos a más, entonces, el organismo se va adecuando, va asimilando cada vez más veneno, pero no es sino un acto que es contrario al amor.

¿Qué tienes que decirle a Dios?, “Padre, perdóname por todas las veces que no me amé al fumar”.

Entonces, mira a Dios en tu interior.   Con Dios lo podemos todo.

Pero esto de pedir perdón, no debe ser un día, ¡todos los días!.   Haber ¿cuántos cigarrillos te fumaste?.   Los que han fumado, ¿a cuántas reuniones has ido?, ¿muchas?, ¿y ahora tus pulmones no están bien?, entonces pide pues: “Padre, perdóname por no haberme amado cuando fumé”.

Cuántos hay que respiran y dicen: “ah sí, yo fumé, pero hace años”.   Sí, pero esa nicotina y alquitrán está en tu trama bronquial y no te deja respirar.   Y luego las consecuencias son a futuro.

Bien, entonces ¿cuántas veces hablaste mal de los demás? “Padre, perdóname por todas las veces que hablé mal, por todas las veces que juzgué a los demás”.

Cada vez que pidas perdón, Dios te va a perdonar un pecado.   Pero ¿cuántas veces lo has hecho?, entonces pide una vez y otra vez, y otra vez, hasta que sientas que ya no necesitas pedirle perdón, pero mientras tú le estés pidiendo perdón y te brote en tu interior, es porque todavía no te has perdonado.

Por eso es que a los hermanos y hermanas que me buscan y tienen alguna enfermedad yo les pido justamente que hagan aquello que es lo contrario para que recuperen la salud.   Al canceroso le pido que ore por sus hermanos y hermanas que maldicen, que desean el mal, que practican la magia negra para que se arrepientan, para que no lo hagan, y para que aquellos que ya tienen cáncer, Dios tenga misericordia de ellos y los sane a ellos, a ellas.

Entonces, todo tipo de enfermedades puede sanar Dios, pero si no entendemos que cada uno de nosotros somos los que creamos, entonces ¿cuándo vamos a librarnos?.

Por eso yo explico que los seres humanos cuando hacen algo, se convierten en co creadores con el creador.   Pero ¿qué estás creando en tu vida?, ¿estás creando amor?, ¿estás creando paz?, ¿estás creando prosperidad, felicidad en tu entorno?, ¿estás procurando que se cree la salud en tus hermanos?, ¿estás procurando que ellos mismos encuentren el camino que les permita realmente salvarse?, pero ¿salvarse de qué?, del dolor y sufrimiento que cada uno se va generando fruto de la falta de consciencia, porque no entendieron que cuando Jesús enseñó: “los que escuchan la palabra son como dioses”, es porque Dios está en nosotros y como Dios está en nosotros, al haberlo ofendido y realmente aunque nadie puede ofender a Dios, cada uno se ofende así mismo, pero al haber procedido de una forma tan contraria al amor, lo que has creado es lo que tienes.

Entonces, comienza a trabajar ya que te estoy enseñando cómo salir de ese laberinto y para que encuentres la salida que te permita realmente ser feliz.

No solamente decir: “bien tengo solucionado el tema económico, tengo solucionado el tema de la vivienda, tengo solucionado muchas cosas”.   Pero cuando te mueras no te vas a llevar nada de eso, entonces como muriendo no te llevas nada de eso, ¿cuál es el camino de tu salvación?.   Porque tienes que entender que en algún momento vas a morir.   Entonces el camino de tu salvación es buscar a Dios en tu interior, y buscar eso que todo lo que has creado contra Dios en ti, sea transformado a través del amor.

¿Es difícil entender?   No, no es difícil, lo he explicado de forma tan sencilla que hasta las criaturas podrían entender.

Bien, entonces vamos agradecer para que cada uno de ustedes se vayan al hogar, sabiendo de que han sido escuchados por Dios, sabiendo de que Dios ha derramado misericordia en ustedes, y sobre todo que cuando han orado conmigo y le han dicho a Dios: “Padre, me perdono porque tú me has perdonado”.

Cada vez que le pides perdón a Dios, Dios es tan bondadoso y misericordioso, que perdona.   Ocurre que a veces los seres humanos no se perdonan.   Entonces, por eso para que te puedas perdonar ama, porque si amas, primero a Dios que está en ti, a todos, a todas porque Dios está en cada uno, en cada una y a toda su creación, entonces vas a poder perdonarte, va a ser fácil perdonarte.

Y de no haber recorrido ese camino, ¿crees que te hablaría así?.   ¿Sabes por qué hablo así?   Porque ese es el camino que he hecho yo.   Te estoy invitando a que lo hagas, porque nadie va a enseñar aquello que no aprendió.   Y aquel que ya lo hizo, el que aprende bien enseña bien.

Gracias Padre, por tanto amor, me perdono porque tú me has perdonado.

Te bendigo, bendíceme Padre y acepto tu bendición, porque sé que es amor. Bendice a mis hermanos y hermanas, tú eres amor.

Acrecienta mi amor, a cada momento quiero amarte más, a cada momento quiero amarme más, a cada momento quiero amar más a mi prójimo.

Y ante todos mis pedidos, ante todas mis expresiones, ante todo lo que brota de mí, hágase tu voluntad, tu voluntad es mi voluntad.

Amén.

Dios los bendiga.

Entonces, ¿cuándo se acercan acá?, cuando tú sientas que Dios dentro de ti te pide que vengas acá.   Hay hermanos que han estado con situaciones muy delicadas de salud, y están ya muy cerca de quedar libres de las enfermedades.   Lo importante es de que habiéndote liberado tú de la enfermedad, procures que otro, otra, también se libere de la enfermedad, no es simplemente: “ya me sané yo”.

Y ¿qué hago entonces para que otros también encuentren esa salud, esa paz, ese bienestar, todo lo que yo encontré?.

Por eso a pesar de que ya me acerco a cumplir cuarenta años de atendiendo al prójimo, me siento inmensamente feliz y le agradezco constantemente a Dios de participar de la obra de él, porque ésta es la obra de Dios.

Entonces, ¿qué significa?, significa que todos y cada uno de ustedes tienen que agradecerle a él, en consecuencia, yo continuaré, me siento feliz llevando adelante la obra de Dios, y así cuando llegue el momento y estés tú ante Dios en el tribunal que te corresponde, pues Dios te recordará esto y te preguntará: “y lo que te expresé con –y te dará mi nombre- ¿cómo obraste tú del presente de ese momento al futuro?”.

En consecuencia, depende de ti.   Ser feliz no es difícil, ser feliz es amar, y no olvides que el amor es Dios, por eso depende de cada ser humano.   Bien Dios los bendiga.