Enseñanzas - Carlos Narváez

La promesa de Dios

Nuestro hermano contó, como una hermana en el Callao, pasea por muchos hospitales y muchos hogares, con la imagen, con la foto, de nuestro hermano Carlos, la que figura en el cuadro que está al final, al fondo de esta vivienda, de tal manera, que la hermana, lleva la foto de nuestro hermano y les dice “sabes, he venido aquí para decirte que, un angelito de Dios te puede sanar, pero tienes que creer” “¿Qué angelito es?” “este, que tengo aquí, mira que cuando yo pongo la foto de este angelito a la persona que sufre, desaparece el cáncer, desaparece cualquier enfermedad, me han querido pagar mucho dinero por esta foto, pero no, a nadie se la voy a dar, y antes de morirme se la voy a entregar a alguien, que quiera seguir haciendo lo que yo estoy haciendo, visito a los enfermos y le pongo esta fotito a los enfermos y cuando me voy, estos ya están sanos, tú también quieres sanar”, “pero señora, este santito ¿Quién es?”, “solamente, es un ángel, mira que este angelito te puede hacer el milagro ¿Quieres que te sane?”, “si, me quiero sanar, póngame señora en mi seno, tengo un tumor” “entonces, te lo pongo en tu seno” y la hermana empezó a rezar “ángel de Dios, aquí hay otro enfermo, ésta enferma que sufre, por favor sánala, tú eres muy milagroso, pídele entonces a Dios que esta enfermita ya no tenga más cáncer” y comenzó a rezar el padre nuestro, y nuestro hermano Carlos se presentó y le dijo a nuestro Padre “Padre, te pido misericordia por mi hermana, a mí me piden, pero eres tú quien sana” y nuestro Padre le dijo en ese momento “hijo, le concedo la gracia, retiro el cáncer, el tumor desaparece en forma instantánea de la carne”, nuestro hermano oró, y con sus manos retiró, luego la hermana le dijo “mira, donde me has colocado la foto, en el seno, he sentido que me quemaba, ahora que me has retirado la foto, ya no me quema, sin embargo, en lo que respecta al seno, ya no siento, eso que yo tenía, el tumor no aparece”, y la hermana le dijo “¿Cómo?, ya no hablemos del tumor, mira tócate el seno” y se tocó  y el tumor había desaparecido, le dijo: “llama a la enfermera”, la llamó y la enfermera le dijo: “señora, ¿Qué ocurre?”, “señorita, yo tengo un tumor en el seno, me iban a operar en tres días, me iban a sacar todo esto, venga señorita, deme su mano, toque, mi tumor era tan grande que era como una bola, toque no tengo nada, llame al médico, porque yo quiero irme a mi casa”, “señora, ¿Puede enseñarme la foto del santito que me ha sanado?”, “sí, aquí está”, “señora, ¿otra vez usted acá?”, “si hija, aquí estoy visitando a los enfermos, este santito hace milagros a cada rato”, “a ver señora, voy a llamar al médico”, y la hermana fue a buscar al médico y le dijo: “doctor, la señora que tiene la foto y que viene a rezar por los enfermos, le pone esa foto a los enfermos, acá hay otro milagro doctor”, y él dijo: “¿otro más?, a ver, vamos a ver, si es así, vamos a conversar con esta señora, porque de esa manera nos ahorramos mucho trabajo”, y la enfermera se comenzó a reír y le dijo: “porque el niño quisiera que todos los pacientes estuvieran sanos”, “no, todos no, nos quedamos sin trabajo”, llegó el médico y le dijo: “bien, a ver, ¿Qué pasa contigo?”, “doctor, tóqueme”, “¿quieres que te toque?”, “doctor, mi tumor, ya no lo tengo”, “a ver, vamos a ver” y cuando la comenzó a examinar le dijo: “el tumor ha desaparecido, bueno, voy a hacerte una mamografía, estoy seguro no voy a encontrar nada, pero…”, y en ese momento voltea, le mira a la señora y le dice: “lo sé, me dijiste a mí, que yo vería tantos milagros que terminaría creyendo en este santito, sabes, ya creo, porque estas cosas no se pueden ocultar, sabes, ¿podrías visitar en este otro pabellón? Las personas con problemas cardíacos hay varios que no vamos a poder operar porque ya pasan la mayoría de edad y hay riesgo quirúrgico muy alto”, “bueno, voy a ir, ahora me despido de ti”, “me podrás regalar”, “no, no podría regalarte mi foto”, “¿pero puedes darme una copia o una foto?”, “no sé, me están pidiendo muchos, yo saqué, pero todo se me acaba rápido”, “de todas maneras ¿puedes darme tu teléfono?”, “si”, “quiero llamarte, al menos me permitas sacar una foto”, “ah bueno, si es así, está bien, pero no te la voy a regalar”, “no, no te pido que me la regales, pero sí que me permitas tener una foto”, “pero no la vas a tener en un cuadro nada más, tienes que llevarla y ponérsela a los enfermos”, “de verdad, no señora, a ver, yo también voy a hacer lo que usted está haciendo”, “bien, te cuento, ya no serían solo tú y yo, vamos a ser un montón de señoras, que les ponemos la fotito, y éste santito sana, ya me voy hija, ya me voy” y se fue.