Enseñanzas - Carlos Narváez

Las preguntas que te harán en el tribunal de Dios

Todos aquellos que viven en la tierra, llegado el momento cuando sea el juicio, cada uno es responsable por sus obras, no te van a juzgar por lo que hizo tu madre, o por lo que hizo tu padre, o por lo que dijo tu hermano, o tu hija, o tu hijo o tu vecino, te van a juzgar a ti por tus obras, cada uno por sus obras, entonces, todas las preguntas que se te hacen se refieren a como obraste, a cual fue tu actitud, si tú que pediste a Dios no recordar y ahora te estamos haciendo recordar que vas a encontrar cuando vayas al tribunal de Dios, recuerda, nada está oculto para Dios, tus pensamientos, lo que le dijiste, lo que hiciste, todo y verás como si fuera en una pantalla gigante, te verás a ti mismo y escucharás tus pensamientos y porque reaccionaste como lo hiciste en los diversos momentos de tu vida, entonces, ante las preguntas:

¿Perdonaste las ofensas?, allí verás a todos aquellos a los que tú odiaste y no perdonaste, entonces si no puedes contestar, es porque realmente no perdonaste, pero si tú contestas: “Padre, si perdone”, es porque lo hiciste.

Y se te preguntará: ¿compartiste el pan a los demás? Y si no puedes contestar porque en ese momento Dios te presentará en una pantalla muy grande a todos los hermanos cuando en algún momento en sus vidas te pidieron pan, te presentarán a aquellos que estaban en el piso estirando la mano pidiendo una limosna, te presentarán a niños, jóvenes, ancianos, y pasarán en esa pantalla el momento en que tú pasaste indiferente sin pensar en que era tu hermano y que tú debías simplemente derramar amor, sino puedes contestar, es porque eres culpable, pero si tú puedes contestar, es porque Dios te perdonó por no haber compartido el pan, de tal manera que nadie puede engañar a Dios y las preguntas son muchas.

Las preguntas son muchas y sobre estas si te preguntan: ¿engañaste a tu esposa? ¿engañaste a tu esposo? ¿maltrataste a tu hijo? ¿ofendiste a tus hermanos? ¿ofendiste a aquellos que no eran tus hermanos cosanguíneos? Son muchas preguntas, de tal manera, con respecto al juicio, es un juicio justo y nadie puede engañar a Dios, cuando la pregunta es: ¿practicaste la caridad de la lengua? Allí te presentan los momentos en que hablaste mal, o del familiar, o del amigo, o de una autoridad y te presentan todos los momentos en que lo hiciste y si no contestas, es porque eres culpable, y si logras contestar, es porque Dios te perdonó, de tal manera que las preguntas son muchas y estas te esperan porque son las mismas cada vez que mueres, vas al tribunal y ahí eres juzgado, ahí eres juzgada, entonces te presentan:  ¿juzgaste a tus hermanos? Y luego te presentan todos los casos en que tú pecaste al juzgar cuando quien juzga es Dios, sino puedes contestar, eres culpable y si eres culpable te va a pasar aquello que tú juzgaste en los demás.

Entonces, por esa razón los seres humanos, nacen una y otra vez, porque tienen que pagar por los pecados que cometen, ya que esa es la ley y la ley es Dios mismo, y Dios no cambia, de tal manera, que si quieres tú evitar pecados, practica la caridad de la lengua, no juzgues, vive una vida recta, una vida de amor, de bondad, de caridad, de misericordia, haciendo con los demás lo que quieres hagan contigo, no tienes tú que pensar, que porque el Papa, el Dalai Lama o alguna autoridad eclesiástica se equivocó, eso te da a ti la licencia para pecar, eso no es así, porque ellos responderán por sus pecados y tú responderás por el tuyo, y si los juzgaste, has agregado más pecados a tus pecados.