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Martín de Porres, La oración que hizo San Martín de Porres

Hace mucho tiempo atrás un hermano le dijo a Dios: “Dios mío, yo amo, y amando me hacen el mal, me ofenden, me insultan, hablan mal de mí, me roban, me golpean, le hacen el mal a mi familia, quiero que me digas si me he equivocado al escoger el camino del amor”, y Dios le habló y le dijo: “hijo, lo que ahora te pasa, es lo que tú hiciste, si has escogido el camino del amor, a través del amor yo estoy perdonando tus pecados y si te ofenden, es porque tú ofendiste y cuando te ofenden hijo, estás recogiendo lo que tú sembraste, cuando te maltratan es porque tu maltrataste y si ahora perdonas, es porque has entendido que éste es el único camino que te va a liberar del sufrimiento que tú mismo te has creado”.

Y él dijo: “pero Padre, si yo sufro, porque tiene que sufrir mi familia también”, y nuestro Padre le dijo: “porque tú familia también es culpable, culpable es tu esposa, culpables son tus hijos y si tú crees que esto es una injusticia, no te olvides que te estoy explicando que lo que recibes es lo que sembraste, esta es tu cosecha, sigue amando hijo, porque solo a través del amor, yo perdonaré tus pecados y enséñale a tu esposa y enséñale a tus hijos, que éste es el único camino que los librará del sufrimiento”.

Y él le dijo: “Padre, entonces, cuando me llegue la hora de la muerte, ¿qué es lo que puedo esperar?”, “hijo, lo que has de esperar, es que yo te enviaré con mis hijos que han vivido con amor como tú, sin embargo, no devuelvas el golpe, no devuelvas la ofensa, no devuelvas mal por mal, ama siempre, perdona siempre, bendice al que te maldice, yo te bendigo a ti y yo hijo estoy a tu lado acompañándote, para que no te falten las fuerzas, ya que permanecerás en la tierra todavía un tiempo y mis hijos que te atormentan cuando llegue la hora de la muerte para ellos, ellos serán atormentados, porque irán al lado donde está el azufre, irán donde solo sufren aquellos que han sido injustos, aquellos que han atormentado y que han causado dolor y sufrimiento, porque en mi justicia hijo, nadie se queda sin recibir lo que merece”.

Y en ese momento él se puso de rodillas y le dijo a Dios: “Padre, entonces, haz en mí tu voluntad, yo he decidido seguirte y seguirte es vivir con amor, yo me siento feliz y te agradezco que me hayas enseñado la verdad, predicaré esta verdad, para que aquel que quiera seguirla entienda, que no es que tú nos castigas, si no somos nosotros los que nos hemos castigado y merecemos este castigo porque hemos sido injustos, porque hemos hecho el mal en vez de escoger el bien, porque no quisimos vivir con amor y hemos hecho el mal a muchos, gracias Padre porque sé que no sufro todo lo que yo debería sufrir, si yo ahora recibo un golpe yo di más de cien, si ahora recibo un insulto yo insulte más de mil y todo lo que me hacen, yo lo hice muchas veces más, tú Padre eres realmente misericordioso, tú Padre realmente perdonas, y yo Padre, te renuevo mi compromiso de seguirte y de amarte siempre, y donde quiera que vaya, siempre te confesaré, porque sé tú caminas delante de mí y tú me proteges, yo estoy contigo y sé que tú estás conmigo”.

Esta oración la hizo un hermano mucho tiempo atrás, él en la actualidad es un ángel de Dios, ¿quién es él? él es San Martín de Porres.