Enseñanzas - Buda

Nos habla sobre el Nirvana en meditación

Agradezco a nuestro Padre la oportunidad de poder compartir con ustedes ésta enseñanza, quien se está expresando a través de nuestro señor soy Siddharta Gautama Buda, feliz de estar en esta reunión y comparto la enseñanza difundida hace tiempo en este mundo.

En meditación nuestro Padre me expresó: “hijo, mis hijos, mis hijas buscan la felicidad fuera de ellos mismos, ésta confusión no les permite a ellos ver la realidad y el mundo vive en confusión con respecto a las formas y están buscando en éstas la felicidad cuando la realidad está en ellos, en ellas, comparte con mis hijos ésta gran verdad, para que puedan liberarse del dolor y del sufrimiento, ya que el tiempo de permanencia de ellos, de ellas, en mundos materiales dependerá del tiempo en que ellos quieran regresar a mí”, y yo le dije: “sé que estás en mí, sé que ese es el camino, compartiré la enseñanza y encontrarán la felicidad”, de tal manera, que entendí que dentro de mí, estaba todo aquello que yo anhelaba, que dentro de mí estaba la paz, la felicidad, la curación, la verdad y todo lo que yo buscaba.

Llegó un momento en que meditaba muchas horas al día, en una oportunidad empezando a meditar cuando terminé la meditación ya era muy de noche y había empezado a las seis de la mañana, en ese momento, entendí que la comunión lograda con la esencia alimentaba tu ser real y los cuerpos superiores al cuerpo físico se desenvolvían y se vivía en otro tiempo, en otra realidad, estando en comunión con la esencia, en la meditación no me sentía en este mundo, experimentaba la expansión de mi propia conciencia y me sentía en todas partes fusionado a esta fuente y me generaba una felicidad tan grande que sentía no podía abandonar, me sentía presente en una flor, me sentía presente dentro de cada uno de mis hermanos y hermanas, me sentía presente en toda la creación, es a lo que yo llamé el Nirvana, la comunión con la esencia.

Cuando frente a mis discípulos me propuse enseñarles el camino que los conduzca a ésta verdad, les dije: “éste camino es para el que busca con sinceridad el liberarse del dolor y el sufrimiento, para esto debes abandonar todo tipo de deseo que te ata al mundo material, si tú abandonas los deseos que te atan a éste mundo material, entonces, lograrás dar el primer paso hacia la comunión con tu esencia, más ésta, siendo inmaterial y estando dentro de cada uno de nosotros te va a permitir a ti, progresar y vivir en una dicha constante y continua, sintiéndote uno con todo y con todos, donde soy tu padre, soy tu hermano, soy tu amigo y estoy en toda la creación, estoy presente en todo lo creado, más para que tú logres entender debes vivir ésta realidad y esto significa abandonar la ilusión del mundo en el cual tú vives, no te pido que te arrebates el cuerpo físico, te pido que mires tu realidad y tu propia eternidad y encontrarás cual es el camino de tu verdadera felicidad.

Un discípulo me dijo: “maestro, yo tengo esposa y tengo hijos, ¿Cómo puedo hacer?”, y yo le dije: “¿cuál es el obstáculo para que tú logres el Nirvana? Yo también tengo esposa, yo también tengo hijos, ¿qué te detiene a ti?”, y él me miró y me dijo: “perdón maestro”, el obstáculo es solo aquel que quiere crear esto en su vida porque si tú crees que no puedes lograr ésta comunión con tu esencia, entonces, tú has creado este obstáculo en tu propia vida, mirar a tu ser real significa reconocer quien eres tú y cuando alguien ha reconocido quien es, entonces, debe permitir que el ser real se manifieste constantemente y continuamente, de tal manera, que no es si no dejar que la esencia tome el control de tu propia vida, ya que aquel que quiere realmente la felicidad debe buscarla donde está y no en la ilusión.
Un hermano, un discípulo me dijo: “maestro, yo te sigo, sin embargo, en mi hacienda trabajan muchos y fruto del trabajo se alimentan, ellos, sus esposas, sus hijos, ¿seguir este camino significa dejar a la deriva todo lo que ahora administro?”, y yo le contesté: “tú lo has dicho, tú administras y si te he dado esto en administración, sé un buen administrador y vive de acuerdo a como te gustaría a ti que te traten”, y él me dijo: “maestro, tú que me has dado lo que tengo, yo trato de que todos reciban de acuerdo a su esfuerzo, más si alguien no lo hace, ¿cómo poder premiarlo?”, y yo le contesté: “si tú has entendido que no puedes premiar a aquel que no lo merece es porque estoy yo dentro de ti, que te enseña el camino de la justicia, porque justo es aquel que permite que la esencia emanando de él, enseñe a sus hermanos y hermanas a proceder con rectitud”, de tal manera, que aquellos hermanos y hermanas, discípulos, discípulas que escuchaban, recibían con la finalidad de liberarse del dolor y del sufrimiento, cada uno de aquellos que ha venido, los que hemos venido a éste mundo y hemos venido con la misma finalidad, el orden no es casual, sin embargo, las enseñanzas que han brotado a través de nosotros, siempre ha sido la esencia que ha indicado el camino para aquellos que aún no lo han transitado, depende entonces de ti.

Mira a tus hermanos, mira a tus hermanas, pero no mires la ilusión de la materia que es transitoria, mira dentro de ellos, quien anima ese cuerpo y trata con amor ya que el amor te librará a ti de tus propios errores.
En aquel tiempo, tenía además de esposa, concubinas y tuve hijos e hijas, dejando al cuidado de sus madres en su tiempo regresaba a verlas y a tratar con amor a mis hijos, a mis hijas, compartiendo también con ellos, con ellas el camino de la felicidad.

Un hermano, un discípulo me dijo: “maestro, estas enseñanzas las compartes con nosotros y las mujeres ¿pueden escuchar esta verdad?”, y yo le dije: “la verdad es para todos, no es para uno y si tú la compartes, ésta verdad se expresará a través de ti, más ¿qué buscas tú al compartir la verdad?, no has de olvidar que tú ser interno se exprese, ya que cuando tú permites que tu ser interno se exprese, ten la seguridad que es la verdad, porque es la fuente de la cual emana todo lo creado”, “maestro”, me dijo un discípulo: “he encontrado a un hermano que cuando lo tocan, los que están enfermos, solo por tocarlo se sanan, ¿qué significa maestro?”, y yo les dije: “la fuente de la cual emana la verdad también de ésta emana la curación y si tú tocas a la fuente de la curación, esta restablecerá tu salud”, y me dijo el discípulo: “entonces, maestro significa que el hermano es la fuente de la curación”, y le dije: “dentro de él, está la curación como lo está dentro de ti y dentro de todos, aquel que ha buscado en la esencia el camino para que tú prójimo no sufra y ha logrado esta comunión con esta fuente dentro de sí, ésta es la que permite la transformación de la enfermedad a la salud, no mires lo externo, mira lo interno, yo estoy también en él, como también estoy en ti y estando en todos solamente es una fuente”, y el discípulo me dijo: “maestro aún no entiendo”, “entonces, no me escuches con tus oídos, escúchame con tu esencia”, “y como hago para que mi esencia me permita entenderte”, “mira a tu ser real, búscalo y encontrándolo descubrirás la verdad que te anuncio”, “maestro lo buscaré”, y yo le dije: “lo encontrarás”.