Enseñanzas - Buda

Siddharta Gautamata Buda, Ángel de Dios

Cuando Siddharta Gautama estaba conversando con su madre biológica. Su madre biológica le dijo: "Hijo, el tiempo en que yo te tuve en mi vientre, soñaba con seres de luz que se me acercaban y me decían que yo era bendita entre las mujeres. Que, de mí nacía un ser especial. Que era enviado por el creador, por la fuente de toda vida”.

Entonces, Buda le dijo: "Yo te vi, antes de estar en tu útero. Yo te escogí para que tú seas mi madre. Yo sé que tú me amas. Más yo he venido a la tierra a enseñar y mi enseñanza será difundida en la tierra, a través del tiempo”.

Entonces, su madre le dijo: "Pero hijo, tú eres el hijo del rey  y tú eres un príncipe y a la muerte de tu padre. Tú heredarás el reino”. Y Siddharta le contestó: "Cuando llegué el tiempo, yo me iré. Más regresaré porque jamás te olvidaré y mi padre sé que entenderá que lo que yo he venido a hacer no es sino lo que he venido a cumplir”.

Y su madre le dijo: "Hijo, quisiera entenderte pero no te entiendo. ¿Por qué tienes que renunciar a lo que te corresponde por tu herencia?” Y Siddharta le dijo: "Yo no he venido a atesorar riquezas en este mundo. Yo he venido a enseñar el camino que le permita al hombre la felicidad. Pronto abandonaré el palacio, más tú guardarás en tu corazón lo que ahora te digo. Porque mi padre aún no debe saberlo. Cuando yo no esté, él me mandará a buscar. Más por amor a mí él no me obligará a regresar. Más lo que yo enseñaré será difundido en la tierra y permitirá al hombre abandonar el sufrimiento. Y permitirá al hombre encontrar el camino de la felicidad”.

Y su madre le dijo: "Hijo, ¿Son las enseñanzas que lees las que ahora determinan tu camino?” Y Siddharta le dijo: "Madre, el que yo haya leído lo que ya existe como conocimiento hasta el presente, es madre, parte de mi responsabilidad más sé bien que las enseñanzas que voy a compartir. Permitirán al hombre entender las enseñanzas que ya existen y caminar hacia la felicidad”. “Entonces hijo”, le dijo su madre, “déjame seguirte”.

“Madre, si tú me sigues, mi padre te seguirá. Y si tú y mi padre me siguen, ¿Quién entonces determinará lo que ha de ocurrir aquí ya que es mi padre responsable?”. “Hijo, lo sé, más te amo y  yo quiero seguirte”. “Sé que me amas y por ese amor, te quedarás”. “Me quedaré, pero mi corazón seguirá contigo”, eso le dijo su madre.

A los seis días, Siddharta estaba saliendo del palacio y cuando su padre se enteró que había abandonado el palacio. Él buscó a su madre porque no hay corazón traidor a su dueño y le dijo: "¿Dónde está mi hijo?”. Y ella le dijo: "Él ha abandonado el palacio, más me ha hecho la promesa de regresar”. “Si ha de regresar, ¿Por qué entonces no me pidió a mí, porque hubiera enviado con él, mil hombres para que lo protejan”.

Y le dijo su esposa, y no tenía solo una. Más ella era la madre de Siddharta Gautama Buda, le dijo: "Si mi hijo ha decidido este viaje, es porque él y tú lo sabías desde el principio. Él es un maestro entre los maestros. Recuerda lo que nos anunció la profetisa antes de que él naciera y recuerdo sus palabras, me dijo: ‘De ti nacerá, quien ha de guiar a los hombres y enseñará el camino recto de la felicidad. Él es un sabio entre sabios, él es la luz para este mundo y a través de él, los hombres encontrarán el camino para liberarse del sufrimiento y el dolor’”.

Y cuando esto le dijo la esposa, él cayó de rodillas y comenzó a llorar y dijo: "Yo pensé que aún me quedaba un tiempo más con mi hijo. Más no puedo detener su destino, a él no le importan las riquezas. Él es un sabio entre sabios, más esperaré su retorno. Sin embargo, enviaré a quienes lo buscarán y lo acompañarán. Escogeré entre mis mejores soldados para que estén uno a su derecha, uno a su izquierda. Uno delante de él y uno detrás de él, y no permitan que nadie lo dañe”, esto hizo su padre.

Una comitiva de siete, salió a buscarlo hasta que lo encontró después de treinta y cinco (35) días y le dijeron: "Aquí estamos señor, príncipe, nuestras vidas son tuyas. Tenemos el encargo de tu padre y no podemos abandonarte, de tal manera que donde tú vas, vamos nosotros”.

Y él los miró y les dijo: "Nada me puede a mi perjudicar, mi camino significa el cumplir la voluntad por quien yo estoy aquí en este mundo. Sin embargo, ustedes son libres de transitar por donde deseen. Más si me quieren seguir tendrán que abandonar vuestras espadas, vuestras lanzas y todas las armas que llevan con vosotros”.

Entonces un hermano, el jefe de esa guardia le dijo: "Señor, ¿Cómo poder dejar aquello que podría significar la diferencia entre la vida y la muerte? Ya que antes de que algo te pase, tendríamos nosotros que morir”. Y Siddharta le dijo: "Yo no voy a morir, sin embargo, el camino que yo enseño es el camino que permite la felicidad y es la verdad para todos. Si me han de seguir, entonces, dejen todo lo que tienen y acompáñenme y vivan como yo. Si quieren caminar conmigo, de lo contrario, entonces. Yo regresaré con mi padre y le pediré que por amor a mí, ustedes permanezcan en el palacio”.

Se miraron y un hermano dijo: "Señor, yo dejó todas mis armas y te acompañó”. Y todos los demás hicieron lo mismo, luego el jefe de la guardia dijo: "Alguien debe informar al rey". Y un hermano dijo: "Iré yo, sin embargo, ¿Dónde estarán? ¿Cómo podré encontrarlos? Ya que el señor camina libre por donde él desea”. Y el hermano le dijo: "Aquí dejaré una señal, aquí entregaré lo que el rey me dio para que te informen donde estamos. Más no vengas solo, tú trae a un grupo para que siempre el rey sepa por dónde camina su hijo”.

Y así hicieron, y los hermanos lo acompañaron, más después de un año y seis meses de caminar con Siddharta. Ellos le dijeron: "Hemos encontrado la felicidad y la verdad, sin embargo, aún tenemos la responsabilidad de cuidarte señor”. Y Siddharta los miró y les dijo: "Los hombres deben de cuidarse de aquello que no les permite la felicidad. Cuando descubran la verdad, entenderán que tenían que vencerse a sí mismos y mirando la realidad y no la ilusión. Seguir por la senda que les permite la verdad y la felicidad”.
Esto ocurrió con Siddharta Gautama Buda y estos hermanos se convirtieron en sus discípulos. Y estos hermanos, todos en la actualidad son ángeles de Dios.

Cuando Siddharta regresó con su padre le dijo: "La felicidad es para ti el camino que te va a permitir llegado el momento de tu muerte entender la verdad”. Y su papá le dijo: "He descubierto la verdad en ti y cuando muera, sé que me espera encontrarme con mi destino. Más al ser parte de tu destino, sé seré feliz”, Siddharta lo miró y le dijo: "La luz que está en ti, está en mí”.

¿Qué pasó cuando Siddharta le dijo: “La luz que está en ti, está en mí”? Dios le perdonó muchos pecados al padre de Siddharta. ¿Por qué le perdonó muchos pecados? Porque entendió que Dios le había concedido a él, una gracia muy grande. El haberse convertido en el padre biológico de Siddharta, el padre biológico de un ángel.