Enseñanzas - Carlos Narváez

Uno se convierte en aquello que piensa

Un señor de 92 años le preguntaron:  “¿Cómo ha llegado hasta 92 con salud, lúcido?, ¿Estás activo en las cosas que tú haces?”, y él dijo: “bueno, yo no veo las noticias, es más, desde hace muchísimo tiempo me di cuenta que solo hablaban de cosas tristes y terribles, no he querido ni siquiera enterarme de eso, me he dedicado a lo que yo he hecho, - el señor se dedicó a la agricultura -, y soy feliz”, su familia, las cosas que tenía que hacer y no vivía pues pensando en todas estas noticias, que si son desagradables, pero cuando tú te enteres de esto, tienes que pedir, tienes que orar, pues si alguien cometió un acto reprochable, pedir a Dios, que aquellos que pudieran proceder así se arrepientan, pedir a Dios por las víctimas, orar por los hermanos que ya partieron para que vayan a las colonias y sean orientados por ángeles de Dios, a la colonia que le corresponde, pero cuando tú te mueras y abandones tu cuerpo físico, en milésimas de segundos, se ve fuera del cuerpo, hay personas que cuando salen ya ni siquiera miran el cuerpo físico y dicen: “soy libre otra vez”, como que recuperan un cierto nivel de conciencia al estar libres del cuerpo, hay algunos que dicen: “¿por qué estoy fuera de mi cuerpo?” y quieren meterse, por la boca, por el oído y luego sienten que no ingresan y se dan cuenta cuando se les acercan y les dicen: “ya estás muerto”, pero es un acontecimiento que no duele, pero hay personas que abandonan el cuerpo físico antes de que el cuerpo colapse, entonces, salen y recuperan la libertad.  La única muerte no programada es el suicidio y es el pecado más grave que ha cometido en el pasado el hombre, mujer porque es la negación de la vida.